
Argentina, con una nueva exhibición de Luis Scola, se garantizó la presencia en los octavos del Mundial de básquet, tras su triunfo, el lunes sobre Angola (91-70).
Como era previsible, ante una de las formaciones más débiles de la competición, el equipo sudamericano vivió una noche sin excesivos sobresaltos, tras las duras batallas emprendidas -y ganadas con oficio y garra- ante alemanes (78-74) y australianos (74-72) en las dos primeras jornadas.
Si frente al subcampeón de Oceanía ya había sido la gran estrella, con 31 puntos, Scola volvió a ser el líder absoluto del equipo, con 32 unidades y, sobre todo, con su presencia activa, con palmeos, rebotes, robos de balón y alma de líder.
Junto a él, como ’escudero de lujo’, Carlos Delfino, el héroe del primer triunfo en el torneo, volvió a firmar otro partido memorable, con 22 puntos y estableciendo una conexión de auténtico ensueño con Scola, con sabor 100% NBA.
La única mala noticia del día para los intereses argentinos fue la nueva baja de Fabricio Oberto, que sigue sin recuperarse de la gastroenteritis, con la que amaneció el domingo y que ya lo obligó a perderse el duelo del domingo.
En el grupo A, Australia había arrollado poco antes en la cancha de Kayseri a los jóvenes alemanes (78-43) y Serbia había cumplido los pronósticos ante la debutante Jordania (112-69). Argentina y Serbia son candidatos a liderar el grupo.