Cerro Porteño y Olimpia se enfrentan una vez más. Es el superclásico del fútbol paraguayo. El Ciclón tiene 13 puntos de diferencia. Pero el clásico es único y exclusivo. Se juega en el terreno. La distancia numérica no tiene peso. Inicia a las 16, en el Defensores del Chaco.Es
la máxima fiesta del deporte paraguayo. Cerro Porteño y Olimpia
protagonizan hoy, a las 16, una nueva versión del superclásico: la 307ª
de la historia en partidos oficiales.
No importa la posición
de los equipos en la tabla del Clausura, al que le faltan seis fechas
para su finalización, porque la rivalidad deportiva existente hace que
se tenga en cuenta, primordialmente, el orgullo y la dignidad.
Como
siempre, el Cerro–Olimpia acapara la atención del país entero y se
aguarda la presencia de una gran multitud en el estadio Defensores del
Chaco.
SE SOBREPONE A UN GOLPE. El Ciclón, segundo en la
tabla con 35 unidades, pelea por el título del campeonato y sus
posibilidades están latentes. Sin embargo, llega a este encuentro con el
golpe de haber perdido el invicto en la fecha anterior (la 16ª) al caer
ante Tacuary, por 3 a 1, en la propia Olla, malogrando la brillante
oportunidad de tomar la punta. Un traspié significaría como un nocaut:
perder ante el tradicional rival y ceder terreno en la búsqueda del
cetro.
UN EMPATE QUE MOTIVA. El Decano está sexto en las
posiciones con 22 puntos, alejado del título y prematuramente ha
enterrado sus chances campeonables completando una década de sinsabores.
Llega a este compromiso tras empatar 2 a 2 ante el líder,
Libertad, en un partido en el que las críticas hacia su funcionamiento
colectivo fueron positivas. De mantener ese nivel –algo que no
caracteriza a los equipos locales–, le permitiría una alta exposición
futbolística y con serias posibilidades de lograr un resultado
auspicioso.
EL ÚLTIMO. El de hoy es el último clásico del año,
evento que tiene la particularidad de que Cerro no ha disfrutrado aún
de un triunfo. Hoy tiene la última oportunidad del 2010. En el Apertura
ganó Olimpia 3–2 y hubo empate sin gol; en el Clausura, el primer
partido fue un vibrante 2–2.